Bajo el título de Primera parte de La Galatea, dividida en seis libros se publica en 1585, en Alcalá de Henares, la primera novela de Miguel de Cervantes. Seguramente comienza a escribirla en 1580, una vez regresa de su cautiverio en Argel, con el fin de ganar dinero y saldar las deudas que su familia ha acumulado para conseguir su rescate.

El 14 de junio de 1584 le vende al librero complutense Blas de Robles, por 1.336 reales, el privilegio de impresión de la obra. En el documento legal, que se conserva en el Archivo Histórico de Protocolos de la Comunidad de Madrid, consta cómo el autor le cede la exclusividad en la edición del libro durante diez años.

La Galatea es una novela pastoril, un género narrativo cuyos protagonistas, bajo la apariencia pastores idealizados, cuentan historias de amores reales. Ambientada a orillas del río Tajo, entre sus protagonistas están el pastor Elicio y el rico pastor lusitano Erastro. Ambos se disputan el amor de una pastora, Galatea. Junto a estos personajes centrales se añaden y entremezclan acciones y personajes secundarios, con historias paralelas de amores, celos, mentiras y los equívocos tan de moda en la literatura.

El amor que se profesan los protagonistas es meramente espiritual, respondiendo a las teorías neoplatónicas del momento. Además, bajo la imagen pastoril de los personajes se esconden las palabras cultas y el lenguaje estilizado de verdaderos enamorados cortesanos que combinan en el texto tanto el verso como la prosa.

El personaje femenino de Galatea responde a la imagen que Cervantes suele otorgar a a sus heroínas: mujeres hermosas que suelen acompañar su belleza con inteligencia y bondad y que mantienen su independencia y libertad por encima de las ataduras sociales.

A pesar del éxito obtenido por otras novelas de este género, como Los seis libros de Diana de Jorge de MontemayorLa Galatea no obtiene el reconocimiento esperado. Seguramente, por este motivo, Miguel de Cervantes no ceja en su empeño de publicar una segunda parte que nunca llega a escribir. De manera anecdótica se menciona esta obra en El Quijote,  en la escena de la quema de los libros: entre las novelas pastoriles que van directas a la hoguera, el sacerdote y el barbero salvan esta novela y anuncian que en breve saldrá la segunda parte.

 

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