La primera parte de la obra cumbre de Miguel de Cervantes, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, nace como manuscrito un año antes de su impresión en 1605 en la imprenta madrileña Juan de la Cuesta, en la calle Atocha. Es posible que empezara a escribirlo a finales del siglo XVI, en alguno de sus periodos carcelarios.

Al igual que su padre, Blas de Robles, que publicó La Galatea, el librero Francisco de Robles confía en las dotes literarias de Miguel de Cervantes y quiere aprovechar el éxito de las novelas picarescas y de caballería del momento para vender El Quijote, un libro que ha de ser leído por escuderos y señores, viajeros y caballeros.

Sus temas, acciones y personajes han alcanzado la fama que su autor no tuvo en su momento. Este libro lleno de aventuras, obra cumbre de la literatura española, hace reflexionar sobre la condición del hombre y ayuda a comprender la realidad de una sociedad española sometida al poder religioso y político.

Su protagonista, el hidalgo Alonso de Quijano, hombre casi sin recursos y demasiado viejo para ser caballero andante, ejerce tan noble condición pues la lectura de tantas novelas de caballería le ha hecho perder la razón. Este es el punto de partida de un texto que, bajo una perspectiva cómica, analiza de forma magistral los miedos, las fortalezas y las debilidades de sus personajes. Don Quijote se proclama el salvador de los desfavorecidos mientras intenta enamorar a Dulcinea del Toboso, bajo la que se esconde la campesina Aldonza Lorenzo.

En muy poco tiempo El Quijote goza de tal éxito que en España y en el extranjero se suceden otras ediciones. Esa victoria literaria le trajo más de un quebradero de cabeza a nuestro escritor, que ha de ver cómo en 1614 aparece en Tarragona la continuación apócrifa escrita por alguien oculto en el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda.

Tras esta primera parte de las historias de don Alonso de Quijano, formada por 52 capítulos, donde se recogen sus dos primeras salidas, le sigue una segunda parte. En 1615 ve la luz, de nuevo en la imprenta de Juan de la Cuesta y con el librero Francisco de Robles, la Segunda parte de Don Quijote de la Mancha. Sus 74 capítulos recogen la tercera salida y la muerte del caballero

Don Quijote y Sancho adquieren mayor riqueza en sus acciones y personalidades, sobre todo en el papel del protagonista, quien progresivamente deja de ser un personaje cómico para ir descubriendo el sufrimiento que padece ante el engaño que le rodea. Con este desengaño vuelve la cordura y con ésta, le llega la muerte. También la figura de Sancho sufre profundas transformaciones ante los cambios de su amo.

Las críticas que el escritor intercala a lo largo de esta segunda parte del libro al Quijote de Avellaneda hacen mella en éste, que no vuelve a reeditarse en España hasta el siglo XIX. En cambio, nuestro Quijote cervantino se convierte, a lo largo de la historia, en un clásico de la literatura universal.

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