El 18 de octubre de 1614 se concede a Cervantes el privilegio para poder imprimir y vender el Viaje del Parnaso. Publicada en Madrid ese mismo año, esta obra narrativa escrita en verso relata el viaje del escritor al monte Parnaso. En aquel lugar mitológico, donde se reúnen los genios de las letras y se concede la inmortalidad, se dan cita los mejores poetas españoles reclutados por Miguel de Cervantes para luchar, en una batalla alegórica, contra los malos poetas.

El viaje arranca en Madrid, desde donde Miguel de Cervantes comienza a reunir, con ayuda del dios Mercurio, a un grupo de buenos poetas. Este ejército se hace a la mar desde Cartagena viajando a Génova, Roma y Nápoles (Cervantes es buen conocedor del país italiano ya que ha vivido en él varios años). Tras numerosas aventuras y desventuras, logran llegar a la falda del monte Parnaso, donde son recibidos por Apolo, dios de la poesía. El combate entre los buenos y los malos se lleva a cabo usando una original munición: ambos bandos utilizan los libros y los poemas para intentar derrotar al contrario. Como cabe esperar, será vencedora la buena poesía.

Esta obra es fiel deudora del Viaggio di Parnaso, escrita por el italiano Cesare Capolari y publicada en 1582. Ya en la primera estrofa del Viaje del Parnaso y en el prólogo a las Novelas ejemplares Cervantes lo reconoce:

“Éste que veis aquí, […] es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, y del que hizo el Viaje del Parnaso, a imitación del de César Caporal Perusino”

Pero, junto al texto del italiano, Cervantes salpica los versos con numerosas referencias literarias clásicas y autobiográficas, como su participación en la batalla de Lepanto y su viaje a Italia, entre otros.

 

“Yo, que siempre trabajo y me desvelo
por parecer que tengo de poeta
la gracia que no quiso darme el cielo…”