En 1580 y 1587 Miguel de Cervantes escribe más de veinte o treinta comedias con un cierto éxito en sus representaciones. El 5 de marzo del año 1585, el mismo año en el que publica La Galatea, firma un contrato con el autor de comedias Gaspar de Porres: Cervantes se compromete a entregarle en quince días las comedias la Confusa y el Trato de Constantinopla y muerte de Selín. Por ambas cobra cuarenta ducados, pero los textos no han llegado hasta nuestros días.

De la mayoría de sus primeros trabajos teatrales sólo se conocen títulos, como es el caso de La gran Turquesca, La Batalla Naval, La Jerusalén, La Amaranta, La del Mayo, El Bosque Amoroso, La única y La bizarra Arsinda. De todos estos textos sólo se han conservado sus dos tragedias en manuscritos: Los tratos de Argel La Numancia. Hay que tener en cuenta que en el teatro del Siglo de Oro español sucedía como con la imprenta: el escritor perdía sus derechos de autor en el momento en que lo vendía al “autor de comedias”, es decir, al empresario que invertía su capital en la representación de las mismas en corrales como el del Príncipe o el de la Cruz, los más conocidos de la Villa de Madrid.

En 1615, escribe Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, jamás representados, compuesta por los siguientes títulos:

Comedias

El gallardo español
La casa de los celos y selvas de Ardenia
Los baños de Argel
El rufián dichoso
La gran Sultana doña Catalina de Oviedo
El laberinto de amor
La entretenida
Pedro de Urdemalas

 

Entremeses

El juez de los divorcios
El rufián viudo
La elección de los alcaldes de Daganzo
La guarda cuidadosa
El vizcaíno fingido
Retablo de las maravillas
La cueva de Salamanca
El viejo celoso

 

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